jueves, 29 de abril de 2010


El dolor de la partida aún
con el calor de tu beso en las mejillas.

No puedo vivir sin tu personalidad
inquieta y escandalizada.

Y tu te vas huyendo con el
alma desconsolada, dejando un
adiós en vez de dejarme vos.

Y nunca supe lo que tuve
hasta que te perdi.

Te adoro y lo sabes.
Te quise y no lo supiste.
Y ahora que empezé a odiarte,
tu empezaste a quererme.

Pero cuando me quise dar de
cuenta ya te habías ido.

Busqué en la plaza del pueblo,
en el parque y en el jardín, y no te
encontré.

Al final, desistí pero tu apareciste de nuevo para
borrar mis preocupaciónes.

Y se que te lo pude decir antes pero...
¡¡ Te quiero!!