
El dolor de la partida aún
con el calor de tu beso en las mejillas.
No puedo vivir sin tu personalidad
inquieta y escandalizada.
Y tu te vas huyendo con el
alma desconsolada, dejando un
adiós en vez de dejarme vos.
Y nunca supe lo que tuve
hasta que te perdi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario